Las sombras en su cuerpo son la parte oculta del paisaje
Y recorrerlo, con mis manos, es casi inexplicable
Las rocas, también lo son.
El viento es solo una brisa que acaricia toda su piel,
Y el aire es una manera de vivir.
Sus ojos, si, imanes.
Y su rostro, la expresión de lo ineludible.
A su lado, tal vez la seguridad no sería una utopía.
Juntos, en su cama, esperando a que nada ocurriera,
Practicando el tibio juego de la decepción.
Hola, estás vivo. Yo no lo estaba. Gracias.
Otra vez, las cosas laten, y se disuelven.
Ahora solo me encuentro con la desgraciada de tu ausencia.
hoy las cosas cobran otro sentido para mi.
Paso mucho tiempo dentro de mi imaginación, y en ella, nuestra realidad, ficticia, es
perfecta.
La duda, hermosa dinámica de la ambigüedad, rastrea mis miedos más profundos, miedos
que son verdaderamente deseos de concretar mis ganas de vivir.
motocicletas, otoño, vacaciones
cuando decidí perderme en vos.
cuando perdí mi precisión
buscar responsabilidad
debí volver el tiempo atrás.
cuando perdí mi precisión
buscar responsabilidad
Vueltera, su segundo nombre.
Escucho Fresh Cream, mientras me agarran unas ganas imposibles de.
y aparece rollin' and tumblin'
y cambia el panorama
hoy quiero estudiar filosofía,
mañana psicología, y también literatura.
alguien de seguro está enojado conmigo.
lo intuyo.
y aparece rollin' and tumblin'
y cambia el panorama
hoy quiero estudiar filosofía,
mañana psicología, y también literatura.
alguien de seguro está enojado conmigo.
lo intuyo.
rara vez
Tus neuronas..
hacen sinapsis.
Y el desquisio
por la mañana
te llama
y te dice:
¿Quién sos?
Me preguntan, si
realmente existes.
y sin duda, digo no
Cuantos pasos en falso,
y cimientos que se establecen en la nada
Mecanismos de autodestrucción
elevación
o persecución
Narices frías, y cuellos congelados
Me preguntan, si
realmente existes.
y yo, sin duda digo, si.
lo extraño.
está muy lejos.
en otra provincia
Sí.
y yo lo dejé ir.
por cobardía me alejé.
Abismos y resplandor.
la luz al final del camino.
mis dudas son así abortadas.
y tu paradoja, abre mil puertas.
Pero aún así querés permanecer encerrado
Está bien, si eso es lo que querés.
yo mientras recurro a gente sin aura, para satisfacer mi "coherencia ausente"
que no es más que el vacío habitual, lleno de líneas que nunca van a cubrir por completo los sueños.
paso demasiado tiempo en silencio,
peligra mi mente. con cada segundo, con cada gota que sale del vaso. que rebalsa. y derrama pensamientos en vano.
Tus neuronas..
hacen sinapsis.
Y el desquisio
por la mañana
te llama
y te dice:
¿Quién sos?
Me preguntan, si
realmente existes.
y sin duda, digo no
Cuantos pasos en falso,
y cimientos que se establecen en la nada
Mecanismos de autodestrucción
elevación
o persecución
Narices frías, y cuellos congelados
Me preguntan, si
realmente existes.
y yo, sin duda digo, si.
lo extraño.
está muy lejos.
en otra provincia
Sí.
y yo lo dejé ir.
por cobardía me alejé.
Abismos y resplandor.
la luz al final del camino.
mis dudas son así abortadas.
y tu paradoja, abre mil puertas.
Pero aún así querés permanecer encerrado
Está bien, si eso es lo que querés.
yo mientras recurro a gente sin aura, para satisfacer mi "coherencia ausente"
que no es más que el vacío habitual, lleno de líneas que nunca van a cubrir por completo los sueños.
paso demasiado tiempo en silencio,
peligra mi mente. con cada segundo, con cada gota que sale del vaso. que rebalsa. y derrama pensamientos en vano.
Hola, soy la única que cree en la palabra.
La que sí practica el arte de esperar.
Pasan los autos, camiones, bicicletas, todo pasa.
Así como el tiempo, que se filtra entre mis manos como siempre.
Nada funciona a mi alrededor,
tomo demasiadas (malas) decisiones.
y mi entorno se nubló hace ya muchos años.
Gabriela es autoritaria
Fernanda es histérica
y yo, un poco paranoica
pero tengo el valor de decirlo, y
buscar ayuda, eso es importante.
Este mundo demanda mucha energía y sentimientos
y yo no tengo ganas de perder el tiempo.
La que sí practica el arte de esperar.
Pasan los autos, camiones, bicicletas, todo pasa.
Así como el tiempo, que se filtra entre mis manos como siempre.
Nada funciona a mi alrededor,
tomo demasiadas (malas) decisiones.
y mi entorno se nubló hace ya muchos años.
Gabriela es autoritaria
Fernanda es histérica
y yo, un poco paranoica
pero tengo el valor de decirlo, y
buscar ayuda, eso es importante.
Este mundo demanda mucha energía y sentimientos
y yo no tengo ganas de perder el tiempo.
pero lo más importante, es tener la voluntad de mejorar
A veces siento que estoy por afuera de mi piel,
Como si todo lo que pensara o sintiera estuviera flotando
En el aire, taciturno.
Mi temor es que cada vez esa brecha entre mi cuerpo, y mi mente sea mayor,
Y no poder distinguir lo ficticio de la realidad.
Mi imaginación me trae malas pasadas,
Y por momentos no se realmente quien soy.
Ni como tratar a las personas.
Y mi reacción ante ciertas situaciones son cambiantes,
Y distan de la coherencia.
Los pensamientos van y vienen, y en el camino siento que no dejan aprendizaje alguno.
Cometo una y otra vez los mismos errores, y pago el mismo precio, hundirme en un
agujero negro que me lleva a lugares que odio.
Malas decisiones, y mal juicio.
Me persiguen, y por eso no veo las cosas claramente.
Como si todo lo que pensara o sintiera estuviera flotando
En el aire, taciturno.
Mi temor es que cada vez esa brecha entre mi cuerpo, y mi mente sea mayor,
Y no poder distinguir lo ficticio de la realidad.
Mi imaginación me trae malas pasadas,
Y por momentos no se realmente quien soy.
Ni como tratar a las personas.
Y mi reacción ante ciertas situaciones son cambiantes,
Y distan de la coherencia.
Los pensamientos van y vienen, y en el camino siento que no dejan aprendizaje alguno.
Cometo una y otra vez los mismos errores, y pago el mismo precio, hundirme en un
agujero negro que me lleva a lugares que odio.
Malas decisiones, y mal juicio.
Me persiguen, y por eso no veo las cosas claramente.
de la vida un escenario
En la desesperada búsqueda de la felicidad
nos encontramos irrevocablemente con la muerte
y con hombres y mujeres que a la gente le arruinan la existencia
Gloriosos los que hacen de la vida un escenario lleno de botellas,
más no serán ellos los que contra impacientes monstruos se enfrenten.
El vino, elixir, religioso fluido de vida, recorre aun mis venas, recordándome que la
esencia de las cosas reside en facultades interiores.
Salvajes los que no puedan recibir el fruto del divague, los que no perciban la
belleza de lo grotesco, los que repudien el erotismo de la muerte, la exageración de
la vivencia.
En un intento de desafiar la inspiración, maldigo por no poder definirla,
ni poder embotellarla, y así poder postergar el vacío que nos llena de vez en cuando.
nos encontramos irrevocablemente con la muerte
y con hombres y mujeres que a la gente le arruinan la existencia
Gloriosos los que hacen de la vida un escenario lleno de botellas,
más no serán ellos los que contra impacientes monstruos se enfrenten.
El vino, elixir, religioso fluido de vida, recorre aun mis venas, recordándome que la
esencia de las cosas reside en facultades interiores.
Salvajes los que no puedan recibir el fruto del divague, los que no perciban la
belleza de lo grotesco, los que repudien el erotismo de la muerte, la exageración de
la vivencia.
En un intento de desafiar la inspiración, maldigo por no poder definirla,
ni poder embotellarla, y así poder postergar el vacío que nos llena de vez en cuando.
De la estabilidad al desquicio.
Hastiada del propio pensamiento
Costeando mi carrera hacia el repudio
Me prendiste en llamas y lo que quedaba de mí
Hoy soy cenizas.
Mañana tan solo recuerdos
Cuantas almas descubrirán tu encierro
Cuantos tormentos silenciosos tendrán que pasar
Para darse cuenta que,
Y que tus palabras, clandestinas, enloquecen.
Tus días llenaron mis años de coherencia ausente,
Las lágrimas, tu corazón seco.
Regresemos a la alquimia de silencio.
A contemplar la suavidad de las rocas,
que apaciguadas por la corriente, persisten en mi memoria.
De la escoria nacen y se reproducen los deseos, y se retuercen.
Tratando de resistir a tu retórica sublime.
Ansias inequívocas de conseguir un poco de equilibrio,
deseos de perpetuar la estabilidad,
de corregir los desfasajes internos,
y de triunfar en la lucha del olvido.
Costeando mi carrera hacia el repudio
Me prendiste en llamas y lo que quedaba de mí
Hoy soy cenizas.
Mañana tan solo recuerdos
Cuantas almas descubrirán tu encierro
Cuantos tormentos silenciosos tendrán que pasar
Para darse cuenta que,
no todo lo que brilla es oro.
Y que tus palabras, clandestinas, enloquecen.
Tus días llenaron mis años de coherencia ausente,
Las lágrimas, tu corazón seco.
Regresemos a la alquimia de silencio.
A contemplar la suavidad de las rocas,
que apaciguadas por la corriente, persisten en mi memoria.
De la escoria nacen y se reproducen los deseos, y se retuercen.
Tratando de resistir a tu retórica sublime.
Ansias inequívocas de conseguir un poco de equilibrio,
deseos de perpetuar la estabilidad,
de corregir los desfasajes internos,
y de triunfar en la lucha del olvido.

-Mi mente se llenó de voluntad-
antes, me conformaba con que mi vida no empeorara.
hoy quiero todo lo contrario,
tantas cosas que quiero hacer, poco tiempo
y el desequilibrio habitual.
podemos cambiar tantas veces como queramos
podemos olvidar si eso es necesario
y empezar a vivir una y otra vez si nos lo proponemos
este mes me dedico a terminar lo que empecé.
y lo que viene va a ser mejor.
Él es tácito.
Tiene un disfraz. Pero nunca ocultó por completo la solidez esencial de su mente.
Levantó monumentos de autoengaño, de autoindulgencia. Se convenció de que los abismos y el caos son siempre fructiferos, y de ello no pudo escapar. Creó un conjunto de supuestos criterios para justificar su propia vida. Se perdió en las más profundas oscuridades, para sentir algo distinto, algo que se pareciese a la vida. El dolor, y la autosuficiencia. Subvencionó la ignorancia y la indiferencia. Demostró que hay rigidez en sus cables a tierra, pero tan débiles, que a pesar de la constancia, su mundo se podría venir abajo. Se encierra y destruye toda claridad, con el simple objetivo de erradicar la ternura, la compasión. El amor.
Tiene una lucha personal contra la tradición de una generación. Tuvo una relación conflictiva consigo mismo durante toda su vida.
Estamos en una guerra silenciosa. En las calles se anuncian hechos trágicos, como si fueran los resultados de un partido de fútbol.
La gente no siente, y los perros mueren, igual que los hombres. Buscamos soluciones de artesanía social y conseguir la tolerancia que se necesita para llevar adelante los ideales quimeristas. El cambio reside en la consumación de facultades humanas, y por lo tanto sociales.
Él es tácito, impertérrito. Su percepción de la realidad es siempre distorcionada, pero armoniosa. Quiere sentir la efervecencia del origen de las cosas. Quiere volver a la alquimia de la palabra. Tiene que ser inventado de nuevo. Y ante sus objetivos, vedados de condiciones, vuelve a pregonar lo imposible. El origen. El comienzo. Cenizas.
Es infalible. Contempla todo tipo de detalles. Se escapa de todo límite sensorial.
Está enviciado con el escándalo, aquello que mueve las almas inquietas. El azar estimula cada parte de su cuerpo, y lo incita a crear.
Espera con ansiedad las respuestas a todas sus preguntas, pero sabe que con paciencia cada una de ellas caerá a su lado con gracia, y eso lo hará feliz.
Levantó monumentos de autoengaño, de autoindulgencia. Se convenció de que los abismos y el caos son siempre fructiferos, y de ello no pudo escapar. Creó un conjunto de supuestos criterios para justificar su propia vida. Se perdió en las más profundas oscuridades, para sentir algo distinto, algo que se pareciese a la vida. El dolor, y la autosuficiencia. Subvencionó la ignorancia y la indiferencia. Demostró que hay rigidez en sus cables a tierra, pero tan débiles, que a pesar de la constancia, su mundo se podría venir abajo. Se encierra y destruye toda claridad, con el simple objetivo de erradicar la ternura, la compasión. El amor.
Tiene una lucha personal contra la tradición de una generación. Tuvo una relación conflictiva consigo mismo durante toda su vida.
Estamos en una guerra silenciosa. En las calles se anuncian hechos trágicos, como si fueran los resultados de un partido de fútbol.
La gente no siente, y los perros mueren, igual que los hombres. Buscamos soluciones de artesanía social y conseguir la tolerancia que se necesita para llevar adelante los ideales quimeristas. El cambio reside en la consumación de facultades humanas, y por lo tanto sociales.
Él es tácito, impertérrito. Su percepción de la realidad es siempre distorcionada, pero armoniosa. Quiere sentir la efervecencia del origen de las cosas. Quiere volver a la alquimia de la palabra. Tiene que ser inventado de nuevo. Y ante sus objetivos, vedados de condiciones, vuelve a pregonar lo imposible. El origen. El comienzo. Cenizas.
Es infalible. Contempla todo tipo de detalles. Se escapa de todo límite sensorial.
Está enviciado con el escándalo, aquello que mueve las almas inquietas. El azar estimula cada parte de su cuerpo, y lo incita a crear.
Espera con ansiedad las respuestas a todas sus preguntas, pero sabe que con paciencia cada una de ellas caerá a su lado con gracia, y eso lo hará feliz.
el ser humano siente

el ser humano siente
y en cada movimiento del cuerpo, su percepción crea nuevos mundos
que generan la vida, y la permanencia de la misma.
Al mirar, también se perciben mundos nuevos, moldeados a nuestra consciencia, y experiencia.
mundos que no existen si no miramos, y que se pierden si no somos de nuestro cuerpo conscientes.
La crisis, sumado a todo esto, mantiene estos mundos en movimiento, en una constante dinámica.
Permitiendo que la vida sea vivida como tal, y no como un estado momentáneo de una materia, ubicada en un determinado espacio.
Y que me de la inyección a tiempo,
antes que se me pudra el corazón.
Y realmente quiero que te rías
y que digas que es un juego no más.
O me mates este mediodía, nena.
Quiero quemar de a poco
las velas de los barcos anclados
en mares helados
Este invierno fue malo
y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largas
saben que no puedo volver atrás
La ciudad se nos mea de risa, nena.
antes que se me pudra el corazón.
Y realmente quiero que te rías
y que digas que es un juego no más.
O me mates este mediodía, nena.
Quiero quemar de a poco
las velas de los barcos anclados
en mares helados
Este invierno fue malo
y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largas
saben que no puedo volver atrás
La ciudad se nos mea de risa, nena.

La obra de arte es la síntesis de las intensidades, de las pasiones de la vida interior de su creador; de la misma forma, hablar de arte es contribuir un discurso que se convierte en un lugar de resonancias en donde se conjugan tanto las afecciones del artista como de aquel que habla, La obra es el reflejo del estado del alma, la materialización de una visión de la realidad que despierta sentimientos aún no expresados, de aquellos que es posible encontrar en el seno de un tiempo perdido, imagen de eternidad. La obra de arte es la perfecta armonía de sí misma y de la esencia más íntima de su autor. Es solamente en el arte que el signo se hace inmaterial, al mismo tiempo que su sentido espiritual.
100
Él era tal vez, un eco de disconformidad. Alguien sincero, en cuyas palabras, podía confiar. Pude verme reflejada en cada frase que escribía.
Él estaba ahi, en esa oscura habitación, mirandome con ojos vidriosos, con una mezcla de incertidumbre y encanto propio de un caballero como él. Yacía allí, parado, inmóvil. Vestido de siglo dieciseis, con su saco, y un pañuelo sobre la camisa, me recordaba tantas cosas. Lo sentía cercano, casi familiar. Pero con otro tipo de afecto, algo tan extraño, que tal vez con palabras no podría explicar.
Él era John Donne, de gran presencia, con una mirada explosiva, que denotaba una particular personalidad. Me seguía mirando, y yo, buscando las palabras más apropiadas, me acerqué mirandolo, pero sin ver. Había algo, algo extraño que me atraía hacia él, como un imán. Ss, sos mi escritor, favorito, tartamudeé, de veverdad te digo, no es adulación lo mío. Me miró tan duramente, que me creí condenada a muerte por mi comentario. No sonrío ni hizo mueca alguna, simplemente se dispuso a espetarme de pies a cabeza. Me sentí como sapo de otro pozo, de algún pozo en el cual no era bienvenida. Sentate, me dijo. Como niño en dirección, me senté esperando alguna sentencia, algo, una palabra, dos, una frase.
Que yo he estado casado con tu madre, y que ahora no hay nada que me una a ella, excepto tú. Hoy a la noche cenaremos todos juntos, tu y tus hermanas, y un par de individuos de la Isla.
Esta bién, solo pude decir.
La Isla era pequeña, poblada por turistas empedernidos. Era una especie de construcción homogénea, en donde habían desde parques de diversiones para adultos, piscinas populares, grandes salones sociales, hasta una discoteca, y museos de música y arte plástico.
Esa tarde me dediqué a disfrutar de la isla con mis más allegados amigos, pasamos buen tiempo en la piscina de toboganes monumentales. Sólo habia una regla en la isla, y era, no existen las reglas. Por lo que no era extraño ver a la gente desnuda, en el agua, corriendo por los pasillos, teniendo relaciones en las esquinas de los lugares donde no habia mucha luz.
Me llamó la atención más que nada la actitud de mis amigas, lejos de ser la actitud típica de ellas, estaban casi poseídas por el libre albedrío que se vivia en ese lugar.
Cayo el sol, y la sensación de ansiedad fue incrementando. El momento de afrontar a mi madre y a su antiguo amante (quien habia resultado ser mi padre) estaba por llegar. Era curioso saber que, a pesar del nivel de gravedad de la noticia, estaba un tanto serena. Como la tranquilidad antes de una tormenta.
Allí estabamos, todos sentados en una mesa larga. Él sentado a mi lado, mi madre sentada a una persona de distancia mío. Al lado de él una hermosa chica de cabellos largos y rubios, y un poco más alla mis hermanas.
Cenamos sin mucho tema de conversación, hasta que mi madre se dignó a abrir la boca. Me contó, que el amor habia rondado ante ellos muy temprano, y que en un error cayeron al casarse tan jovenes. Que él era mi padre, y que por temas de trabajo tuvo que irse muy lejos, y no pudo volver.
La cara de John era de piedra, no tenía gesto alguno, ni indicios de mover sus músculos para hablar. Yo sentia tantas cosas juntas, que fue imposible empezar por algo. Se dijeron algunas cosas más, a las cuales no presté mucha atención. Sólo veía como él y la chica rubia se miraban tan fogozamente, se sacaban chispas. Entonces él se paró, le estiró la mano para que élla la tomase, y juntos caminaron hacia la cocina, carente de luz. Pasaron cuarenta y siete pulsaciones mías, hasta que de un solo movimiento me paré. Ya vengo, murmuré.
Seguí los pasos que habían hecho, y que alcanze a ver. Y luego al entrar, me quedé muy quieta para escuchar algun sonido que me guiase al lugar que habian arrivado después de allí. Un rechine de puerta los denunció. Sigilosamente me acerqué al lugar. No estaba muy ubicada, debido a que no conocía en su totalidad, la mansión en la que John vivía.
Me acerqué lo suficiente, como para escuchar con precisión los sonidos que sus gargantes producían. Me imaginaba. El fuego no hace otra cosa que quemar, y ellos habían empezado a arderse, justo en la cena que yo presenciaba.
Un sentimiento de repulsión cruzó todo mi cuerpo hasta instalarse en mi estómago, escoria en su máxima expresión se apoderó de mi, hasta el punto de sentir la bilis en mi esófago. La puerta estaba entreabierta, y de adentro de la habitación, salía luz, tenue. Podía ver las siluetas de sus cuerpos, moviendose tan despacio, que iban a un ritmo casi armonioso. Era como estar viendo una película. Con el detalle, de que al que estaba viendo en realidad era mi padre. Pero en un momento, ví algo que me hizo un nudo en la garganta.
Él metió un alambre, muy fino, con algo en la punta, algo como una tarjeta muy pequeña, en su oreja.. y ella, a su vez se quejó, pero todo duró un microsegundo.
Luego siguieron haciendo el amor. Y, después de unos minutos, la explosión de su cuerpo, hizo que ambos lo dieran por acabado. En ese mismo momento, empecé paso a paso a alejarme de ese lugar, y regresar al asiento que tenía designado en la mesa en donde cenábamos.
Puse una expresión de serenidad, y retome mi comida. Mi madre me miró, pero no encontró nada en mi rostro que la alarmara. A los pocos minutos, apareció la rubia, de no muchos años, y luego, el señor de las poesías.
Terminamos la comida como si nada hubiera pasado, y en menos de lo que canta un gallo, ya nos estabamos yendo a la habitación de huespedes que nos habian ofrecido.
El sueño se me hizo imposible. Pero de tanto pensar, caí rendida. A la mañana siguiente, me desperté muy tranquila, y tomé lo que habia pasado el día anterior, como una sucesión de situaciones que no me incumbían. Caminé por los corredores, casi perdida, hasta que escuche a dos personas discutir, mire por el rabillo de la puerta, la rubia hablaba casi a gritos, desesperada, diciendo que ella no quiso contar nada, y que por el contrario alguien le habia preguntado y no tenía más remedio que hablar. Él tenía su rostro pétreo, sin expresión, pero con los ojos seguramente la estaba juzgando. Se acercó a ella, la miro como si mirara un cuadro en una pared y de pronto metio la mano en su oido, y le quito un alambre, muy finito, como un cable de cobre, y perdió el equilibrio, y cayo en el piso desplomada. No se como habrá sido mi expresión, pero de alguna manera generé un quejido, que él escuchó. Dio vuelta su cara hacia mi dirección, y yo, sin tener más opción sali corriendo. Rogaba que después de tanto correr, no me haya visto, porque el salio de la habitación y caminó muy muy rapido, para encontrarme, y luego de dar muchisimas vueltas, sali al patio principal, tomé un refresco y me hice la desentendida.
Pasaron las horas, y yo, lejos de estar tranquila, estaba más desesperada que nunca. ¿Qué habia pasado en aquella habitación? ¿Estaba ella muerta? ¿Acaso estaba durmiendo en la casa de un asesino?.
Quise con todas mis fuerzas hablar con mi madre, con alguien, no importaba en realidad quien. Necesitaba contar, eso que habia presenciado, eso que no tenía explicación, que era una aberración, pero también un misterio para mí. Tenía miedo que se enterara si yo contaba algo. Le tenía miedo a él.
Pasé toda esa noche pensando, con los ojos abiertos, y con el miedo a la oscuridad circundante a mi cama, tenía terror a que su cara apareciese cerca de mi cara con esa expresión lúgubre en su rostro.
Me dormí, y esa noche soñe con la situación que habia presenciado el dia anterior, pero en vez de la chica rubia, era mi madre.
Me desperté con una sensación de incertidumbre, me costó dos o tres segundos, diferenciar el sueño de la realidad, y darme cuenta que el sueño , fue un sueño.
Me levanté, y me dirigí automáticamente a la habitación en la que mi madre dormía, estaba respondiendo a un miedo en parte absurdo, y en parte obvio, por lo sucedido con esa joven mujer, el día anterior.
[.........]
pasó un día y ya no me produce nada el recuerdo de ese sueño..
por lo tanto lo olvidé.
Él estaba ahi, en esa oscura habitación, mirandome con ojos vidriosos, con una mezcla de incertidumbre y encanto propio de un caballero como él. Yacía allí, parado, inmóvil. Vestido de siglo dieciseis, con su saco, y un pañuelo sobre la camisa, me recordaba tantas cosas. Lo sentía cercano, casi familiar. Pero con otro tipo de afecto, algo tan extraño, que tal vez con palabras no podría explicar.
Él era John Donne, de gran presencia, con una mirada explosiva, que denotaba una particular personalidad. Me seguía mirando, y yo, buscando las palabras más apropiadas, me acerqué mirandolo, pero sin ver. Había algo, algo extraño que me atraía hacia él, como un imán. Ss, sos mi escritor, favorito, tartamudeé, de veverdad te digo, no es adulación lo mío. Me miró tan duramente, que me creí condenada a muerte por mi comentario. No sonrío ni hizo mueca alguna, simplemente se dispuso a espetarme de pies a cabeza. Me sentí como sapo de otro pozo, de algún pozo en el cual no era bienvenida. Sentate, me dijo. Como niño en dirección, me senté esperando alguna sentencia, algo, una palabra, dos, una frase.
Que yo he estado casado con tu madre, y que ahora no hay nada que me una a ella, excepto tú. Hoy a la noche cenaremos todos juntos, tu y tus hermanas, y un par de individuos de la Isla.
Esta bién, solo pude decir.
La Isla era pequeña, poblada por turistas empedernidos. Era una especie de construcción homogénea, en donde habían desde parques de diversiones para adultos, piscinas populares, grandes salones sociales, hasta una discoteca, y museos de música y arte plástico.
Esa tarde me dediqué a disfrutar de la isla con mis más allegados amigos, pasamos buen tiempo en la piscina de toboganes monumentales. Sólo habia una regla en la isla, y era, no existen las reglas. Por lo que no era extraño ver a la gente desnuda, en el agua, corriendo por los pasillos, teniendo relaciones en las esquinas de los lugares donde no habia mucha luz.
Me llamó la atención más que nada la actitud de mis amigas, lejos de ser la actitud típica de ellas, estaban casi poseídas por el libre albedrío que se vivia en ese lugar.
Cayo el sol, y la sensación de ansiedad fue incrementando. El momento de afrontar a mi madre y a su antiguo amante (quien habia resultado ser mi padre) estaba por llegar. Era curioso saber que, a pesar del nivel de gravedad de la noticia, estaba un tanto serena. Como la tranquilidad antes de una tormenta.
Allí estabamos, todos sentados en una mesa larga. Él sentado a mi lado, mi madre sentada a una persona de distancia mío. Al lado de él una hermosa chica de cabellos largos y rubios, y un poco más alla mis hermanas.
Cenamos sin mucho tema de conversación, hasta que mi madre se dignó a abrir la boca. Me contó, que el amor habia rondado ante ellos muy temprano, y que en un error cayeron al casarse tan jovenes. Que él era mi padre, y que por temas de trabajo tuvo que irse muy lejos, y no pudo volver.
La cara de John era de piedra, no tenía gesto alguno, ni indicios de mover sus músculos para hablar. Yo sentia tantas cosas juntas, que fue imposible empezar por algo. Se dijeron algunas cosas más, a las cuales no presté mucha atención. Sólo veía como él y la chica rubia se miraban tan fogozamente, se sacaban chispas. Entonces él se paró, le estiró la mano para que élla la tomase, y juntos caminaron hacia la cocina, carente de luz. Pasaron cuarenta y siete pulsaciones mías, hasta que de un solo movimiento me paré. Ya vengo, murmuré.
Seguí los pasos que habían hecho, y que alcanze a ver. Y luego al entrar, me quedé muy quieta para escuchar algun sonido que me guiase al lugar que habian arrivado después de allí. Un rechine de puerta los denunció. Sigilosamente me acerqué al lugar. No estaba muy ubicada, debido a que no conocía en su totalidad, la mansión en la que John vivía.
Me acerqué lo suficiente, como para escuchar con precisión los sonidos que sus gargantes producían. Me imaginaba. El fuego no hace otra cosa que quemar, y ellos habían empezado a arderse, justo en la cena que yo presenciaba.
Un sentimiento de repulsión cruzó todo mi cuerpo hasta instalarse en mi estómago, escoria en su máxima expresión se apoderó de mi, hasta el punto de sentir la bilis en mi esófago. La puerta estaba entreabierta, y de adentro de la habitación, salía luz, tenue. Podía ver las siluetas de sus cuerpos, moviendose tan despacio, que iban a un ritmo casi armonioso. Era como estar viendo una película. Con el detalle, de que al que estaba viendo en realidad era mi padre. Pero en un momento, ví algo que me hizo un nudo en la garganta.
Él metió un alambre, muy fino, con algo en la punta, algo como una tarjeta muy pequeña, en su oreja.. y ella, a su vez se quejó, pero todo duró un microsegundo.
Luego siguieron haciendo el amor. Y, después de unos minutos, la explosión de su cuerpo, hizo que ambos lo dieran por acabado. En ese mismo momento, empecé paso a paso a alejarme de ese lugar, y regresar al asiento que tenía designado en la mesa en donde cenábamos.
Puse una expresión de serenidad, y retome mi comida. Mi madre me miró, pero no encontró nada en mi rostro que la alarmara. A los pocos minutos, apareció la rubia, de no muchos años, y luego, el señor de las poesías.
Terminamos la comida como si nada hubiera pasado, y en menos de lo que canta un gallo, ya nos estabamos yendo a la habitación de huespedes que nos habian ofrecido.
El sueño se me hizo imposible. Pero de tanto pensar, caí rendida. A la mañana siguiente, me desperté muy tranquila, y tomé lo que habia pasado el día anterior, como una sucesión de situaciones que no me incumbían. Caminé por los corredores, casi perdida, hasta que escuche a dos personas discutir, mire por el rabillo de la puerta, la rubia hablaba casi a gritos, desesperada, diciendo que ella no quiso contar nada, y que por el contrario alguien le habia preguntado y no tenía más remedio que hablar. Él tenía su rostro pétreo, sin expresión, pero con los ojos seguramente la estaba juzgando. Se acercó a ella, la miro como si mirara un cuadro en una pared y de pronto metio la mano en su oido, y le quito un alambre, muy finito, como un cable de cobre, y perdió el equilibrio, y cayo en el piso desplomada. No se como habrá sido mi expresión, pero de alguna manera generé un quejido, que él escuchó. Dio vuelta su cara hacia mi dirección, y yo, sin tener más opción sali corriendo. Rogaba que después de tanto correr, no me haya visto, porque el salio de la habitación y caminó muy muy rapido, para encontrarme, y luego de dar muchisimas vueltas, sali al patio principal, tomé un refresco y me hice la desentendida.
Pasaron las horas, y yo, lejos de estar tranquila, estaba más desesperada que nunca. ¿Qué habia pasado en aquella habitación? ¿Estaba ella muerta? ¿Acaso estaba durmiendo en la casa de un asesino?.
Quise con todas mis fuerzas hablar con mi madre, con alguien, no importaba en realidad quien. Necesitaba contar, eso que habia presenciado, eso que no tenía explicación, que era una aberración, pero también un misterio para mí. Tenía miedo que se enterara si yo contaba algo. Le tenía miedo a él.
Pasé toda esa noche pensando, con los ojos abiertos, y con el miedo a la oscuridad circundante a mi cama, tenía terror a que su cara apareciese cerca de mi cara con esa expresión lúgubre en su rostro.
Me dormí, y esa noche soñe con la situación que habia presenciado el dia anterior, pero en vez de la chica rubia, era mi madre.
Me desperté con una sensación de incertidumbre, me costó dos o tres segundos, diferenciar el sueño de la realidad, y darme cuenta que el sueño , fue un sueño.
Me levanté, y me dirigí automáticamente a la habitación en la que mi madre dormía, estaba respondiendo a un miedo en parte absurdo, y en parte obvio, por lo sucedido con esa joven mujer, el día anterior.
[.........]
pasó un día y ya no me produce nada el recuerdo de ese sueño..
por lo tanto lo olvidé.
a la que es demasiado alegre
monstruo bifasico
De la existencia inmensa, en el más negro abismo
veo, distintamente, los más extraños mundos
y, victima extasiada de mi clarividencia,
arrastro en pos serpientes que mis talones muerden.
Y encuentro un gusto grato al más ácido vino;
y los hechos a veces, se me ocurran patrañas
y por mirar al cielo caigo en pozos profundos.
más la voz me consuela, diciendo:
veo, distintamente, los más extraños mundos
y, victima extasiada de mi clarividencia,
arrastro en pos serpientes que mis talones muerden.
Y encuentro un gusto grato al más ácido vino;
y los hechos a veces, se me ocurran patrañas
y por mirar al cielo caigo en pozos profundos.
más la voz me consuela, diciendo:
Son más bellos los sueños de los locos que los del hombre sabio.

hoy quiero hablar de lo que hasta el alba
me mantiene despierta, el insomnio
como le llaman
un verdugo al cual si vos le decis dejame
él escarba tu cabeza
y saca trapos sucios
y aunque nada
tiene que ver esto con la poesía
lo escribo para dar cuenta
ante cualquier intruso
por que madrugo y me han dicho
que ando con cara de amanecida calavera
Ntonces sí, claro le dije a uno
estuve de baile toda la noche
dandome vueltas en la cama
verás que divertido.
desdefiniendo el arte
El arte verdadero en si, no admite egoismos, ni vanidades
no es el que diran delo que creaste.
si creás algo cuan pequeño sea, tiene que gustarte a vos.
no a los demas
si a los demas le gusta, buenisimo, pero no es lo mas importante
El arte es sentir
no es expresión
la expresión solo sirve para el afuera
y el arte está en el adentro..
el sentimiento, de libertad, de autosuficiencia, de regocijo, de orgullo y de hacer algo que te complementa, eso , eso es arte.
basta con esas definiciones baratas de ¿Qué es el Arte? Volumen I ,II Y III
no existe eso qe dicen
esto en parte es porque me cansé de ver a la gente tratandod e no se , impresionar alos demas..IMPRESIONATE VOS
QUE REGOCIJO MAS GRANDE HAY QUE ESO? nadaaaaaa
no hay nada que te llene mas que tu propio placer.
no es el que diran delo que creaste.
si creás algo cuan pequeño sea, tiene que gustarte a vos.
no a los demas
si a los demas le gusta, buenisimo, pero no es lo mas importante
El arte es sentir
no es expresión
la expresión solo sirve para el afuera
y el arte está en el adentro..
el sentimiento, de libertad, de autosuficiencia, de regocijo, de orgullo y de hacer algo que te complementa, eso , eso es arte.
basta con esas definiciones baratas de ¿Qué es el Arte? Volumen I ,II Y III
no existe eso qe dicen
esto en parte es porque me cansé de ver a la gente tratandod e no se , impresionar alos demas..IMPRESIONATE VOS
QUE REGOCIJO MAS GRANDE HAY QUE ESO? nadaaaaaa
no hay nada que te llene mas que tu propio placer.
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