De la existencia inmensa, en el más negro abismo
veo, distintamente, los más extraños mundos
y, victima extasiada de mi clarividencia,
arrastro en pos serpientes que mis talones muerden.
Y encuentro un gusto grato al más ácido vino;
y los hechos a veces, se me ocurran patrañas
y por mirar al cielo caigo en pozos profundos.
más la voz me consuela, diciendo:
Son más bellos los sueños de los locos que los del hombre sabio.

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