dias que corren

Las sombras en su cuerpo son la parte oculta del paisaje

Y recorrerlo, con mis manos, es casi inexplicable

Las rocas, también lo son.

El viento es solo una brisa que acaricia toda su piel,

Y el aire es una manera de vivir.

Sus ojos, si, imanes.

Y su rostro, la expresión de lo ineludible.

A su lado, tal vez la seguridad no sería una utopía.

Juntos, en su cama, esperando a que nada ocurriera,

Practicando el tibio juego de la decepción.

Hola, estás vivo. Yo no lo estaba. Gracias.

Otra vez, las cosas laten, y se disuelven.

Ahora solo me encuentro con la desgraciada de tu ausencia.

hoy las cosas cobran otro sentido para mi.

Paso mucho tiempo dentro de mi imaginación, y en ella, nuestra realidad, ficticia, es

perfecta.

La duda, hermosa dinámica de la ambigüedad, rastrea mis miedos más profundos, miedos

que son verdaderamente deseos de concretar mis ganas de vivir.

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