Y sin embargo aprendí muy pocas cosas de mi misma.
Se que me gusta el arte. que soy mala con la música,
que me gusta ver varias veces una misma pelicula. Se que me gusta el silencio
los colores intensos. Me gusta cocinar, pero se que lo hago muy mal.
Me gustan mucho los pájaros, las ranas, los peces, y las arañas.
Se que le tengo fobia a la profundidad.
Me gusta la naturaleza, me emociona observarla y sentirme parte de ella.
Se que no me gusta estar sola por mucho tiempo. Me gustan las charlas serias con mis amigas. Me gusta tener ordenada mi casa. Que me visiten.
Aprendí muy pocas cosas.
Entre ellas que tanta soledad y tanta compañía, agobian. Que esperar muy poco de alguien no está bueno, te desilusionás igual.
Que la decepción con vos tarde o temprano llega.
Que existen pocos contrastes. Que no me gusta ningún tipo de compromiso, y que cuando se acerca uno entro en pánico y trato de escapar de la situación.
Me di cuenta que ser feliz con pocas cosas es posible. Que la inspiración aunque escasee y tarde en llegar, llega igual.
Se que soy extremadamente influenciable. Y que los gustos personales solo sirven para recordarte cuan miserable sos cuando alguien te deja.
Con el tiempo perdí mis expectativas, y con ellas mi ambición.
Los deseos se esfumaron con el tibio aire de la mañana.
Soy yo otra vez. Y en este encuentro conmigo misma, firmé un acuerdo: no volver a cometer los mismos errores.
Total, cuando una cierra una puerta, se abren dos más..

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