Banco de madera.

La espera aún recorre mis años perdidos.
Se fueron tan rápido, se recuerdan con gracia.
Pintar los sueños todavía me parece tarea imposible.
Y aún fotografiar tu paisaje me sugiere una acción autoterrorista.
Nos destruímos a nosotros mismos con la misma pasión con la que destruimos a los otros.
Hace frío
Solo se escuchan, de los niños, sus risas. Ineludibles, transparentes. Espontáneas.
Te necesito.
Al final nada era tan complicado.
Al final ser nosotros mismos esporádicamente es la respuesta al problema universal.

Ahora entiendo, solo necesitamos una parte de ese otro que ansiamos. Lo demás es propiedad del mundo, y de aquellos que anhelan otra parte de cualquiera de nosotros.
Nada es coherente, y en todo caso no me importa.
La gente pasa y se mueve, respira y camina, habla del clima, del futuro, de las comunicaciones, bullen. Y los niños recorren ese camino.
Estamos tan lejos, pero tan cerca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

mercy


Seguidores