Me despierto, vos estás durmiendo. Me levanto sileciosamente y voy al baño. Te miro y estás en tu quinto sueño. Prendo la computadora, y me pongo a editar fotos y a subirlas a facebook. Me siento bien, casi plena. No soy feliz, pero estoy muy cerca de estarlo. Cada cosa está en su sitio. Vos estás durmiendo en mi cama, y yo siento que ese también es tu lugar. Me levanté a las 6 am, con muchisimo sueño, y no me importa, porque vale la pena estar despierta para ver algo que, sensillamente, vale la pena. Tu cara de dormido y tus ojos brillantes al ver que te estoy esperando con el desayuno. Un gran beso de bienvenida al nuevo día, y una charla demasiado descontracturada. Una conversación lúdica. Ves que se te hace tarde y aún así te quedás hasta ultimo momento, y sin querer me recordás con tu presencia, por qué después de tantas idas y vueltas nos seguimos viendo. Te quiero, y hoy lo digo en serio. No creo que la exageración de un sentimiento haga crecer un vínculo. Te quiero. Se te hizo un poquito tarde y emprendés tu camino al trabajo. Empiezo a abrir el portón, me despedís con un beso. Termino con el asunto del portón y abro la puerta de tu auto. Otro, otro, te digo. Y con ese último beso te despido hasta mañana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
mercy