
Ellos bailaban al compás de los tambores.
Una carga electrica se adueñaba de sus movimientos.
Se dejaban llevar, se dejaban llevar..
Sus pasos acompañaban el ritmo.
Una acción resuelta.
Un momento de magia, se estiraba sobre las tablas.
Una improvisación sublime. Un sonido peculiar.
Y la sensación casi familiar, de ser feliz con pocas cosas.
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mercy